Política de privacidad

Qué guardamos, dónde, quién lo ve y qué derechos tenés.

Versión 2026-09-07

Qué guardamos

Lo mínimo para que esto funcione, y nada de lo que podamos prescindir:

  • Tu nombre y tu correo, para identificar la cuenta.
  • Tu contraseña, convertida en un hash con argon2id. La contraseña en sí no la guardamos en ningún lado: ni nosotros la podemos leer.
  • Tus estudios: la fecha, el título, el archivo del informe y —cuando lo podemos leer— los valores con su unidad y su rango. Si el estudio vino de un centro, también cuál; si lo cargaste vos, lo que hayas escrito de dónde te lo hiciste.
  • Las credenciales de los portales de los centros que conectaste, cifradas. Abajo está el detalle, porque es lo más sensible que nos confiás.
  • Si nos pediste un laboratorio que todavía no teníamos: la dirección de su portal, el nombre que le pusiste y que fuiste vos quien lo pidió. Eso último es lo que nos permite avisarte cuando esté andando.
  • Un registro de accesos: quién entró, cuándo y a qué. La dirección IP no se guarda en crudo, se guarda hasheada.

Dónde vive todo esto

Los datos están en una base de datos y los archivos de tus informes en un depósito privado, los dos alojados en servidores en la nube. El depósito de los informes no es público: no hay ninguna dirección que alguien pueda adivinar para bajarse un estudio tuyo.

Cuando abrís un informe te damos un enlace firmado que vive dos minutos y después deja de servir: la dirección real del archivo no sale nunca de nuestros servidores, y la que ves en tu barra de direcciones no le sirve a nadie más.

Tus credenciales del portal

Las guardamos cifradas con AES-256-GCM, con una clave que no está en la base de datos. Se descifran en un solo lugar —el proceso que entra al portal del centro— y solo en memoria, mientras dura la búsqueda de estudios. Cada vez que eso pasa queda anotado en el registro de auditoría.

Nadie del equipo de Saludata puede leer tus credenciales, ni desde la aplicación ni entrando a la base. Si te desconectás de un centro las borramos en el acto y tus estudios se quedan con vos.

Quién ve tus estudios

Vos. El equipo de Saludata no mira tus estudios ni tus resultados.

Para que el sistema funcione miramos registros de operación —cuántas búsquedas salieron bien, qué centro está fallando, cuántos estudios se guardaron—, y esos registros están hechos para no poder llevar datos de salud adentro: llevan números y códigos, nunca el nombre de un análisis, un valor, ni el nombre del archivo que publicó el centro.

Cuando cargás un estudio vos mismo

Podés subir el PDF de un informe, o sacarle una foto al papel, sin tener conectado ningún centro. De ahí guardamos tres cosas y nada más: el archivo tal cual lo mandaste, lo que escribiste vos —la fecha, el título, el tipo de estudio y, si lo pusiste, de dónde te lo hiciste— y los valores que le podamos leer al informe. No sacamos conclusiones del nombre del archivo ni le agregamos datos que no nos diste.

El archivo va al mismo depósito privado que todo lo demás, cifrado, sin ninguna dirección que alguien pueda adivinar, y se abre con el mismo enlace firmado de dos minutos. No es una carpeta aparte ni un lugar menos cuidado por haberlo subido vos.

Lo podés corregir y lo podés borrar, solo, desde el estudio. Corregir es cambiarle la fecha, el título, el tipo o el rótulo de dónde te lo hiciste: esos datos los pusiste vos, así que los arreglás vos, sin escribirle a nadie. Borrar se lleva el estudio, sus valores y el archivo, en el momento y sin los 30 días que espera la baja de la cuenta; si ese estudio estaba adentro de algún enlace que compartiste, te decimos en cuántos antes de que confirmes.

Los valores los leemos acá siempre que el PDF traiga el texto adentro, y en ese caso el archivo no sale de nuestros servidores. Cuando no lo trae —una foto, o un PDF escaneado— y tenés prendida la inteligencia artificial, le mandamos el archivo a Anthropic, en Estados Unidos, para que lea los valores: va entero, porque es lo único que hay para leer. Es exactamente lo que hacemos con los informes que traemos de un portal, y está en la sección de acá abajo, "Cuándo sale algo fuera del país".

Y una cosa más, que preferimos decir: el archivo lo elegiste vos, y nosotros no verificamos que sea tuyo ni que sea auténtico. No lo cotejamos contra ningún laboratorio ni contra ninguna firma. Importa sobre todo si se lo mostrás a un profesional por un enlace: lo que ve del otro lado es lo que subiste, y nosotros no lo respaldamos.

Cuando nos pedís un laboratorio que no tenemos

Si tu laboratorio no está en la lista, podés pegar la dirección de su portal y lo intentamos igual. De ese pedido guardamos tres cosas: la dirección del portal, el nombre que le pusiste y que fuiste vos quien lo pidió. Nada de eso es un dato de salud, y lo guardamos incluso si el intento no sale: es lo que nos dice qué laboratorios integrar primero.

Para saber qué te va a pedir ese portal y de dónde sacar tus estudios, mandamos a Anthropic la estructura de sus páginas: qué campos y qué botones tiene, cómo están armados, y el texto que muestran reemplazado por su forma —"un texto de 24 letras", "una fecha", "un número"—. El texto en sí no sale de nuestros servidores, así que un "Bienvenido" con tu nombre al lado no viaja. Tus datos de acceso al portal tampoco: eso no entra nunca, ni para probar si funcionan.

Un laboratorio así queda marcado como en prueba y no aparece en la lista de centros del resto de la gente. Puede fallar, y te lo decimos antes de que lo intentes, no después. Si más adelante lo integramos como corresponde, te avisamos acá adentro para que vuelvas a probar.

Cuando compartís un estudio

Podés armar un enlace para mostrarle uno o varios estudios a un profesional. Mientras ese enlace esté vivo, cualquiera que lo tenga puede ver esos estudios: el archivo, los valores y el informe. No pide cuenta ni contraseña, porque el profesional no tiene una.

Por eso vos elegís cuánto dura: 24 horas, 7 días, 30 días, o sin vencimiento. Con plazo, el enlace deja de funcionar solo cuando se cumple. Sin vencimiento, sigue abriendo esos estudios hasta que vos lo des de baja, y darlo de baja es lo único que lo corta. En los cuatro casos lo podés dar de baja cuando quieras, y le podés poner una clave de cuatro números que le decís en el momento: la clave no viaja adentro del enlace.

El enlace muestra solamente los estudios que elegiste. No muestra tu nombre, ni tu correo, ni el resto de tu historial, ni las explicaciones escritas por inteligencia artificial. Cada vez que alguien lo abre queda anotado en el registro de accesos, y les pedimos a los buscadores que no lo indexen.

Hay una cosa que no podemos hacer, y preferimos decirla: si el profesional descargó o guardó el archivo mientras el enlace estaba vivo, esa copia ya es suya. Dar de baja el enlace corta el acceso de ahí en adelante; no borra lo que alguien ya se llevó.

Cuándo sale algo fuera del país

Siempre al mismo lugar —Anthropic, en Estados Unidos— y siempre con la inteligencia artificial prendida. Apagada, no sale nada. Prendida, son tres cosas distintas y conviene no confundirlas:

  • Para leer los valores de un informe que acá no pudimos leer —una foto, o un PDF escaneado, lo hayamos traído de un portal o lo hayas subido vos— mandamos el archivo del informe. Va entero, porque es lo único que hay para leer.
  • Para escribirte la explicación de un análisis mandamos los valores de ese análisis —el nombre del analito, el número y su rango— y nada más. No mandamos tu nombre, tu correo, ni el archivo del informe.
  • Para reconocer el portal de un laboratorio que nos pediste mandamos la estructura de sus páginas, sin el texto que muestran. Acá no va ningún dato de salud tuyo, y tus datos de acceso al portal no van nunca.

El permiso de la inteligencia artificial

Las dos primeras son una transferencia internacional de datos de salud (Ley 25.326 art. 12), y la tercera va al mismo lugar: por eso la inteligencia artificial es un permiso aparte, apagado por defecto, que te pedimos con el texto delante. Con el permiso apagado no reconocemos portales nuevos, igual que no leemos informes escaneados. Tus datos no se usan para entrenar ningún modelo.

Lo podés apagar cuando quieras. Las explicaciones que ya te escribimos se borran, y los informes que no habíamos podido leer se quedan sin lista de valores: el estudio y su archivo siguen guardados y visibles como siempre.

Cuánto tiempo lo guardamos

Mientras tengas la cuenta. Si la borrás, quedan 30 días para que te arrepientas o te bajes tus estudios, y después borramos todo: la cuenta, los estudios, los valores y los archivos.

Después de la purga sobrevive una sola cosa: el registro de auditoría, sin ningún dato de salud adentro. Lo conservamos porque tenemos que poder probar quién accedió a qué y cuándo, incluso años después, y ese registro es lo que protege a la persona cuyos datos se tocaron.

Tus derechos

Sobre tus datos personales, la Ley 25.326 te da derecho a acceder a ellos, a rectificarlos, a actualizarlos y a pedir que se supriman. Sobre tu historia clínica, la Ley 26.529 dice que es tuya y que tenés derecho a una copia (art. 14) y a que se te entregue antes de cualquier baja (art. 18).

Los podés ejercer solo, desde Ajustes, sin escribirle a nadie ni esperar una respuesta:

  • Acceso y copia: pedís tu exportación y te llevás un archivo con todos tus estudios, tus valores y todos los informes tal como están guardados, en PDF o en foto.
  • Consentimientos: ves qué aceptaste, con qué versión y cuándo, y podés retirar lo que sea opcional.
  • Supresión: pedís la baja de la cuenta y a los 30 días se borra todo. Un estudio que cargaste vos lo podés borrar solo, en el momento, sin dar de baja nada más.
  • Rectificación: un estudio que cargaste vos lo corregís vos, desde la pantalla del estudio. Si el dato que está mal viene de un centro, escribinos: eso hay que corregirlo con el centro, porque lo que nosotros tenemos es lo que el centro publicó.

Si algo no te cierra

Escribinos y lo resolvemos. Y si no te conformamos, podés reclamar ante la Agencia de Acceso a la Información Pública, que es la autoridad de control de la Ley 25.326. El reclamo es gratuito.

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